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Presentarse con claridad
Identificar al asistente virtual dentro de un saludo natural y comprensible.
Una IA que se presenta como IA
Vídeo sobre una recepcionista con inteligencia artificial que se identifica como asistente virtual, recoge solo lo necesario y conserva el escalado humano.
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La confianza empieza antes de resolver nada: diciendo con claridad quién responde. Recepcionista se presenta como asistente virtual, escucha la petición y recopila solo lo necesario para que el negocio pueda actuar. Sin fingir ser una persona. Sin prometer lo que no sabe. La automatización funciona mejor cuando es transparente, concreta y fácil de escalar a un humano. Así, el cliente entiende el proceso y el equipo recibe información útil desde el primer contacto.
Ejemplo ilustrativo, no una grabación de un cliente ni una prueba de un flujo en producción. El alcance se acuerda y valida para cada negocio.
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Identificar al asistente virtual dentro de un saludo natural y comprensible.
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Recoger únicamente los datos que permitan avanzar con la consulta acordada.
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No improvisar precios, disponibilidad o compromisos. Escalar las dudas al responsable.
Comprobamos cómo se identifica, qué puede responder con información aprobada y cuándo debe consultar al equipo. No se trata de fingir una persona ni de prometer una respuesta para todo.
No. El saludo debe identificarla como asistente virtual del negocio. El vídeo explica esa presentación mediante una escena ilustrativa.
Solo los necesarios para la consulta: por ejemplo, motivo y forma de contacto. El negocio define el alcance y no debe solicitar información sensible innecesaria.
No. La presentación no sustituye la revisión de información, base jurídica, proveedores, acceso y conservación de datos de cada negocio.
Debe pedir una aclaración o derivar al equipo según las reglas aprobadas, sin inventar una respuesta ni un compromiso.